Tenemos la falsa creencia que el darnos
prioridad emocional con respecto a las demás personas nos convierte en
egoístas, nada más lejos de la realidad. Para encontrar la armonía en nuestras relaciones personales primero debemos desarrollarla en nosotros mismos. No podemos dar aquello que no tenemos.
El pensar y
ayudar a los demás a potenciar su bienestar está bien, siempre y cuando
no nos olvidemos del nuestro. Somos los únicos dirigentes de nuestra
vida, por tanto no podemos vivir la de otros.
No debemos
dejar de hacer lo que nos satisface por complacer al otro, primero
porque nos convertimos en nuestros propios enemigos y segundo porque
creamos relaciones de dependencia donde la otra persona se ve limitada a
desarrollar habilidades y capacidades emocionales que le hagan ser
autónoma. Dar y recibir deberían conformar una balanza equilibrada.
No se puede suplir la falta de amor propio por el amor de los demás. Nosotros tenemos que ser la base emocional que construya relaciones sanas. ¿Cómo pretendemos que nos valoren y respeten si no lo hacemos con nosotros mismos ?.
No se puede suplir la falta de amor propio por el amor de los demás. Nosotros tenemos que ser la base emocional que construya relaciones sanas. ¿Cómo pretendemos que nos valoren y respeten si no lo hacemos con nosotros mismos ?.

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